Las jineteadas reunieron 15 mil personas en la fiesta ganadera

El tradicional encuentro fue matizado con música, asados y mate.
Mirá 17 fotos de las destrezas equestres.
Jinete y caballo demostrando sus habilidades.
GENERAL ALVEAR– Unas 15.000 personas vibraron con las destrezas observadas en las jineteadas
realizadas en el cierre de la XXVII edición de la Fiesta Nacional de la Ganadería.
El evento ecuestre, onde los mejores jinetes mostraron sus habilidades para “sobrevivir” el
tiempo necesario sobre la montura de los potros sin domar, es el día más convocante de la fiesta.
Gauchos, puesteros, jinetes y público en general, llegaron de diversas partes de Mendoza e
incluso de provincias vecinas para disfrutar de una de las tradiciones más puras del campo
nacional.
Muchos eligieron pasar el día preparando su asado a los costados del escenario. Con sillas,
mesas y pequeñas parrillas, pusieron toda la carne al asador y buscaron los mejores lugares
mientras el mate iba pasando de mano en mano.
El organizador de esta jornada, conocido por todos como el Bebe Di Paolo, comentó previo al
inicio que “a las personas les gusta este evento, es tradicional de nuestra gente. Se empieza a las
10 con las jineteadas porque son 80 montas, hasta que quedan cuatro finalistas; al medio hay un
broche de oro entre el caballo invicto con el jinete invicto, es una tarde muy animada y dinámica”.
De hecho, todas las montas son animadas por la improvisación de un payador, tarea que recayó
en Uberfil Concepción. Con tono gauchesco y las rimas justas, las payadas aportan sabor y color.
“Me he dedicado a esto toda la vida, tengo 63 años y arranqué a los 14 improvisando. Lo
agarré como un oficio y es el trabajo que más me gusta hacer”, le comentó a Diario UNO Uberfil.
Domas perfectas y caídas muy duras
El espectáculo arrancó a las 11 con el jinete Pablo Barros aguantando los 14 segundos
exigidos para las jineteadas con monta. También está la categoría de jineteadas “en pelo”, donde el
aguante sobre los caballos tiene que durar 8 segundos.
Muchas de las salidas fueron exitosas porque los jinetes resistieron los embates, saltos y
contorsiones de los potros salvajes. Sin embargo, también hubo tiempo para caídas muy duras que
tuvieron algunas consecuencias físicas.
En una de ellas, un alazán le dio tremendo cabezazo en la nariz al jinete, tirándolo para
atrás aunque sin consecuencias personales. En otra, un jinete fue despedido de su caballo y cayó
mal acomodado al piso, siendo asistido rápidamente por dos ambulancias.
Luego de la parada “obligatoria” para el almuerzo, el espectáculo se reanudó a la siesta,
mientras la gente seguía ingresando al predio.
