Fotos de la tragedia de China, prohibidas para personas sensibles
El terromoto ya causó 71.000 muertos.
Una mujer desesperada junto al cuerpo de su esposo.
Mianyang, China, 16 Mayo (AFP-NA)- Los gritos de los supervivientes que surgían el viernes de entre
los escombros servían para recordar que se acaba el tiempo de salvarlos y evitar que se agrave el
saldo del terremoto que azotó el sudoeste de China y que las autoridades estiman en 50.000 muertos.
Los primeros equipos de rescate extranjeros llegaron a la zona del desastre para sumarse a
la frenética -y cada vez más desesperada- búsqueda de vida entre las montañas de ruinas en que se
han convertido casas, escuelas, fábricas, ciudades enteras.
Acompañados de perros rastreadores y equipamiento especial, estos expertos extranjeros
-japoneses, rusos, surcoreanos y singapurenses- son los primeros que acepta Pekín para ayudar en un
desastre natural.
"Las labores de rescate del terremoto han entrado en su fase más importante", dijo el
presidente Hu Jintao tras llegar a Mianyang, una de las ciudades más afectadas por el temblor de
7,9 grados en la escala de Richter.
"El desafío aún es grave, la tarea es ardua y el tiempo apremia", agregó, según la agencia
oficial China Nueva.
La escala del sismo -que se sintió en lugares tan distantes como Tailandia y Vietnam- queda
más clara a medida a que los socorristas van llegando a zonas remotas aisladas por los corrimientos
de tierra.
El saldo oficial de muertos era de 22.069, aunque las autoridades de Sichuán, la provincia
más afectada, recordaban que hay 14.000 personas entre los escombros.
Además, la televisión pública, citando a los coordinadores nacionales de asistencia, dijo
que se estima que hay más de 50.000 muertos, además de los 4,8 millones de personas que se quedaron
sin casas, según las autoridades de Sichuán.
En medio de un paisaje desolador se producen algunos milagros, como el del niño al que
consiguieron sacar vivo este viernes de los restos de su escuela en Beichuán, casi 100 horas
después del temblor.
La agencia China Nueva explicó que se oían más voces pidiendo ayuda.
"La posibilidad de que rescatemos a los enterrados es muy grande", dijo un trabajador,
"renunciar no está en nuestro diccionario".
En Yinghua, un periodista de la AFP vio como sacaban a un hombre de los escombros tras
amputarle una pierna y un brazo.
Pero cada vez más, lo que salen de las ruinas son cadáveres ensangrentados que crean un
nuevo problema a localidades en las que no queda nada en pie.
En Mianyang, 10.000 personas sin hogar han sido acomodadas en un estadio deportivo donde
miran con ansiedad las listas de nuevos llegados con la esperanza de reunirse con sus seres
queridos.
De los miles y miles de edificios derruidos, cerca de 7.000 eran escuelas, cuyos pisos
sucumbieron uno a uno sepultando a los niños en sus clases.
Respondiendo al enojo de la opinión pública, el ministro chino de Vivienda abrió una
investigación sobre la fragilidad de las edificaciones y prometió castigos severos si se descubre
que eran de mala calidad.
El ejército, que ha estado dirigiendo las tareas de rescate, aumentó su despliegue con más
tropas, más helicópteros y más aviones de transporte.
Los militares han lanzado decenas de miles de paquetes de comida, ropa y mantas desde
aviones, han despejado carreteras, reparado puentes, escudriñado entre las ruinas y trasladado a
los heridos a hospitales.
Entre los equipos de rescate también los hay de Taiwán, que China considera su territorio, y
Hong Kong.
El primer ministro Wen Jiabao dijo que se trata del terremoto "más destructivo" sufrido
desde la fundación de la República Popular China en 1949, más incluso que el que se cobró 240.000
vidas en 1976.ñ
Este viernes se produjo una réplica a sólo 50 kilómetros del epicentro del seísmo del lunes,
provocando nuevos corrimientos de tierra que hicieron algunas carreteras impracticables y
complicaron aún más las tareas.
Por otro lado, se comentó que el gobierno está preparando planes de evacuación por la
creciente inquietud de que las presas se hundan si siguen las lluvias.
